Tupasy Ykua

by Luis A. Galarza Soto - 18.07.2016

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San Francisco Potrero es un barrio periférico de la ciudad de Villa Rica del Espíritu Santo, ubicado hacia el este, donde se divisa el imponente y majestuoso Ybytyruzú. Los habitantes del barrio se dedican al cultivo de verduras y hortalizas. Pero su principal fuente de ingreso y supervivencia—y el que lo hace muy especial– es que desde tiempos inmemoriales las mujeres se han dedicado a una noble tarea: el “ju’aréi”, el lavado y planchado de ropas.Como un regalo divino de la madre natura para este humilde barrio, fluye eternamente el agua pura y cristalina de una fuente bendita: el “Tupäsy Ykua” sitio sagrado para los lugareños, de muchas leyendas, como el “Ykua Jara”, que habla de una doncella desnuda, quizás aquella de los versos de “Manú”, que en noches de estío empapada de luna y misterio entona una dulce melodía que cautiva de amor y deseos al noctívago caminante que amanece de rodillas implorando verla otra vez. Otra, muy vigente es la del “Mboi guasu” que aparece en pleno día causando pánico y enturbiando el agua, imposibilitando el “ju’aréi” cuando hay discusión o pelea entre las trabajadoras del lugar.Un espectáculo aparte es contemplar cuando llegan con sus cargas desde el centro de la ciudad. Como la calle termina bruscamente en una alambrada que delimita una propiedad privada (Camperi), estas mujeres haciendo verdaderas acrobacias, digno de un show circense, con bultos que muchas veces superan su propio peso corporal sobre sus cabezas, saltan varias canaletas y cruzan rústicos puentes hechos de “mbokaja” (cocotero).Caminan en fila india, como marcando el compás, con alegría y risas, sin preocupaciones, contando anécdotas de la labor cotidiana: _”Nde Maria, atopamíngo pe dortor kasö borsíllope, ichaï’asy peteï cien mil guaraní.”_”Ha mba’éiko rejapo che áma?”_ “Ha arahajey chupe”_ “Ha mboypiko ome’ë ndéve?_”Mboyve...heta chembo’aguara”_”Ha mba’e he’i ndéve piko?_”Ha aipo che honesta ha che servicial mba’émbo”_”Ha nde výrapa ne añame’ü!….che rire heí ñandurire bolí-chope chereka heseve.”

Entre risas y comentarios llegan al “Tupäsy Ykua” en donde cada “tablón” tiene su dueña. El más ancho y acaso el más antiguo, se halla ubicado cerquita de donde fluye un inmenso “yvu” (naciente) que renueva constantemente el agua. Sitio privilegiado que perteneció antiguamente a Ña Tereza, madre de Ña Maria, que le dejó como herencia a Doña Emerenciana que es la actual dueña de esta privilegiada ubicación. Estas maderas, preferentemente “tajy”,(lapacho) tienen cientos de años, estratégicamente colocadas, un poco inclinadas, para sentarse en la parte alta, mientras la punta algo sumergida en el agua para el “jepopete” (palmadas) con un paletón o con las manos con lo que logran sacarle hasta la última gota de suciedad.Hay diez tablones en total, uno frente a otro, en orden jerárquico, de acuerdo a la antigüedad de cada lavandera y un reglamento interno no escrito pero respetado por todas: cuando la dueña no está presente cualquiera puede utilizar su lugar, pero cuando llega la propietaria inmediatamente debe desocupar dicha posición. Como multicolores banderas se divisan desde lejos las ropas secándose al sol. Varias son las razones por las que las “patronas” del centro de la ciudad prefieren el trabajo de las lavanderas; las prendas de vestir delicadas no se percuden y prolongan su vida útil, el almidonado justo para cada tejido o tela y por sobre todo el aroma encantador a “pacholi” (del francés Patchouli), logrado con el enjuague de la infusión de las hojas de esta planta aromática que abunda en el lugar. La tradición sostiene que si sufres de mal de amores, basta con decir una plegaria y beber un sorbo de agua del “Tupäsy Ykua” para borrar de la mente y el corazón hasta el nombre del ingrato amor.Cada 13 de Mayo, día de la Santa Patrona del Ykua la Virgen de Fátima, numerosos peregrinos llegan al lugar para pagar sus promesas con ofrendas, rezos y cánticos que se prolongan hasta el anochecer. Antiguamente desde una humilde ermita protegía a sus fieles, y desde hace poco tiempo en un remozado oratorio construido por un hijo agradecido del lugar.Gracias al “Tupäsy Ykua” y al trabajo de las humildes lavanderas han salido personalidades prominentes de esta hermosa comunidad guaireña.

 

 Extraído del libro "ACUARELAS DEL GUAIRÁ"   (Luis Alberto Galarza Soto)