Villarrica del Espíritu Santo

Ykua Pytã

Música y letra de Sergio y Ramón González

Intérprete: Trío San Valentín

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Artemio Franco Preda, escritor e historiador villariqueño, escribió que “Villarrica es el ´Ykua Pytâ´ como el ´Ykua Pytâ´es Villarrica” y añade que la capital guaireña sin el referido parque “es como un cuerpo sin alma” y que es “como si se mutilara su patrimonio espiritual y geográfico, desapareciera su noble esencia y el perfume de su espíritu” (“Villarrica”, Escuela Técnica Salesiana, Asunción, 1983, p. 183).

El parque se encuentra en una hondonada en el extremo noreste de la ciudad, entre los barrios Yvaroty (luego denominada “Asunción”) y San Miguel (antiguamente nombrada “Loma Pedernal”) y que adoptara el nombre de “San Miguel de Carumbey” en 1924. Rodea al parque las calles Gregorio Benites, Doctor Brotrell y Coronel Oviedo.

En 1876 se registró una prolongada sequía en Villarrica por lo que la Junta Económica Administrativa de la ciudad ordenó cavar un pozo en el sitio donde, a casi un siglo después, en 1982, se construyó un estadio deportivo. El agua obtenida de dicho pozo cubrió la necesidad de los vecinos.

En 1883, el intendente villarriqueño Francisco Gorostiaga, héroe de la Guerra Grande, mandó construir en el lugar un tajamar. En la obra colaboraron vecinos y reclusos de la Cárcel Pública. Se lo conocería entonces con el nombre de “Tajamar Carumbey” donde abrevaban los animales del vecindario y concurrían bañistas.

Bajo la administración de la mencionada Junta presidida por Gregorio Taboada, en 1885, se procedió a la limpieza y ampliación del Tajamar además de construirse las compuertas . Un año después, de nuevo ante otra inclemente sequía, la municipalidad ordenó ahondar el pozo de agua y, en 1888, a iniciativa de Gregorio Benites, ex canciller nacional, villarriqueño y vecino del barrio, se reparó el deterioro del balneario.

En 1909, por disposición del Concejo Deliberante, presidido por Guillermo Harrison, se alambró la manzana, “dejando acceso al predio a través de espaciosos y sólidos portones”, cuenta Franco Preda (“Villarrica”, p. 185). Por los años 1959 / 1960 todo el predio del parque estaba alambrada con alambre liso de cinco hilos, con pequeños portones tipo molinetes intermedios entre los grandes.

En 1924, bajo la intendencia de josé Benitez Chilavert y siendo presidente de la Junta Municipal el señor Cirilo Cáceres Zorrilla, se planteó la necesidad de construir una piscina en lugar del viejo tajamar. En 1926 se inaugura la obra así como una casa con baños y duchas y una terraza donde funcionaba una confitería que sirvió para tertulias de villarriqueños y turistas.

En 1937, el Club Deportivo de Tennis “Ykua Pytâ” solicita al intendente José B. Scarone la concesión gratuita, durante diez años, del espacio ubicado al oeste del parque, sobre la calle Gregorio Benites, para la instalación de la cancha de tenis. Permiso concedido. Al sitio se lo conocería luego con el nombre de “Pista Ykua Pytâ”.

Bajo la administración municipal de Silvio Codas, en 1936 el nombre de “Ykua Pytâ” es cambiado al parque por el “Ortiz Guerrero”, poeta villarriqueño, fallecido en 1933 en Asunción.

En el periódico villarriqueño "El Surco" del 6 de setiembre de 1961 la municipalidad publicaba que se llamaba a concurso de ofertas "para el usufructo del Nigt Club (bar y restaurante) instalado en el Parque ´Manuel Ortíz Guerrero´". Un par de semanas antes, el 24 de agosto de 1961, se llevó a cabo en ZP 6 Radio Guairá la reunión de un jurado designado por la municipalidad de la ciudad para elegir la frase a grabarse en el monumento alegórico levantado en el parque siendo elegida la que fuera presentada por H. Josefina Fernández y que dice: "En el cáliz de tu corazón, vuelva Villarrica su gratitud". El premio fue instituido por Eugenio Friedmann, amigo de Ortíz Guerrero.

A principios de la década del sesenta se erigió una escultura en memoria del poeta villarriqueño. La obra artística se debe al escultor guaireño Javier Báez Rolón.

En 1962, siendo intendente villarriqueño don Gilberto Careaga, se dio inicio a la remodelación del parque, con nuevos jardines, camineros e iluminando con tubos fluorescentes así como la respectiva escultura alegórica.

Pocos años después, siendo intendente Atalivo Araujo, se construye el Estadio Olimpico “Ykua Pytâ”. La obra fue inaugurada en 1968. En 1969, el intendente Pablo Narvaja dispuso la construcción de la piscina olímpica.

En 1970, Nery González, propietario de una radio, logra permiso municipal para instalar temporalmente una antena de radio en el lado este del parque, en el humedal donde hoy se inician obras de construcción de un supermercado y que la Secretaría del Ambiente (SEAM) prohibió proseguir para evitar la destrucción de la naciente de agua.

El 8 de mayo de 1983, en ocasión del cincuentenario de su muerte, las cenizas del poeta fueron trasladadas al parque, cumpliéndose así con un viejo anhelo de la ciudadanía. Desde ese día, bajo una perenne sombra verde, el poeta reposa en la misma tierra que fecundó la esencia de su alma. Sus versos siguen vibrando bajo la mirada atenta y azul de su entrañable Ybyturuzú.